
La acción pastoral de los Hijos de Santa María Inmaculada se compromete a seguir fielmente los consejos evangélicos, viviendo en comunidades caracterizadas por el espíritu de familia y a trabajar al servicio de la Iglesia para la salvación de los hermanos.
Madre, inspiradora y maestra de sus vidas es la Virgen María, a quien desde los principios se han confiado.
Su apostolado específico es:
- Promover, cuidar, sostener, asistir, las vocaciones sacerdotales y religiosas.
- Orientar, educar e instruir a la juventud.
- Dedicarse al ministerio apostólico.
La Obra en América Latina
En 1926, el Capítulo General de la Congregación de los Hijos de Santa María Inmaculada decidió ampliar su acción pastoral, incorporando la atención de parroquias y extendiendo su misión más allá de Italia, con la apertura de nuevas obras en distintos países, concebidas inicialmente como casi misiones.
Para dar inicio a esta nueva etapa fue designado el Padre Tomás Bertolotto, quien arribó a Buenos Aires el 22 de octubre de 1927.
Una vez en Argentina, el Padre Bertolotto tomó contacto con el Arzobispo de La Plata, quien le encomendó la atención pastoral de la localidad de General O’Brien, partido de Bragado, situada a unos 300 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires. Al año siguiente se incorporó el Padre Lino Ferrari, quien posteriormente sería Superior General de la Congregación entre 1949 y 1965.
Con el paso de los años, la comunidad creció y consolidó su presencia en la región. En 1985, una vez concluidas las obras pastorales y dejando en el atrio del templo los restos mortales del Padre Santiago Ghio, párroco durante muchos años, la Congregación entregó la parroquia a la Diócesis de Mercedes.
En 1929, el Padre Tomás Bertolotto fundó en el barrio porteño de Mataderos el Oratorio San Felipe Neri, obra que con el tiempo daría origen a la actual Parroquia e Instituto San Felipe Neri.
Entre 1939 y 1940 se inició en Avellaneda la obra que más tarde se convertiría en la Parroquia Nuestra Señora de Loreto y Centro Educativo Loreto. En esos mismos años comenzó también la misión en Luis Guillón, origen de la actual Parroquia y Centro Educativo La Anunciación.
Las dificultades de comunicación con Italia durante la Segunda Guerra Mundial llevaron a la creación de una Delegación para coordinar las obras en América. Posteriormente, esta incorporó también las comunidades de Chile, constituyéndose como Delegación de América Latina. En la actualidad funciona como Delegación de Argentina y Chile, mientras que la comunidad de México depende directamente de la Casa Generalicia en Roma.
Hoy la Congregación extiende su presencia no solo en Argentina, Chile y México, sino también en Filipinas y Polonia. De estas naciones, al igual que de los países de América, provienen numerosos religiosos, cuya formación se desarrolla, en su mayoría, en el Seminario Internacional de Porto, ubicado en las cercanías de Roma.
Parroquias
Parroquia Nuestra Señora de Loreto, Sarandí, Buenos Aires, Argentina
Parroquia La Anunciación, Luis Guillón, Buenos Aires, Argentina
Parroquia San Felipe Neri, Mataderos, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Parroquia San Patricio, Santiago, Chile
Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, Santiago, Chile
Centros Educativos
Centro Educativo Loreto, Sarandí, Buenos Aires, Argentina
Centro Educativo La Anunciación, Luis Guillón, Buenos Aires, Argentina
Centro Educativo San Felipe Neri, Mataderos, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Casas de Retiro
Casa de Retiro San José, La Plata, Buenos Aires, Argentina
Campus San José, Curacaví, Chile
Casa María Inmaculada, Zitacuaro, Estado de Michuacan, México

Venerable Padre José Frassinetti
Sacerdote italiano nacido en Génova el 15 de diciembre de 1804. Dedicó su vida al anuncio del Evangelio, la formación cristiana y el acompañamiento de los jóvenes.
A lo largo de los años, enseñó que la santidad es una vocación para todos los cristianos y que cada uno puede alcanzarla viviendo fielmente la voluntad de Dios en su propio estado de vida.
Fue un fecundo escritor espiritual. Sus obras, dirigidas principalmente a sacerdotes, religiosos, educadores y fieles laicos, se caracterizan por un estilo sencillo y práctico. A lo largo de sus escritos desarrolla con frecuencia temas fundamentales de la vida cristiana, como el llamado a la santidad, la fidelidad a la voluntad de Dios en las tareas cotidianas, la importancia de la oración y los sacramentos, la devoción a la Virgen María, y el amor a la Iglesia y al sacerdocio.
Su legado continúa vivo a través de la Congregación de los Hijos de Santa María Inmaculada (HSMI), fundada por él con el propósito de promover las vocaciones sacerdotales y religiosas, educar a la juventud y servir a la Iglesia mediante el apostolado.
La educación ocupó un lugar central en su carisma, convencido de que la formación integral de niños y jóvenes era un camino privilegiado para construir una sociedad inspirada en los valores cristianos.
Por el testimonio de sus virtudes heroicas, fue declarado Venerable por el Papa San Juan Pablo II en 1991.