Líneas formativas

Los Hijos de Santa María Inmaculada impulsan su obra educativa, según lo establecido en las Constituciones de su Instituto y tienen como objetivo fundamental:

“Orientar, educar e instruir a la juventud”

Ante lo cual:

Sus obras educativas se definen como “Colegios de Iglesia, normados por el Código de Derecho Canónico, gozando de los mismos derechos y deberes de la Iglesia Católica, a quien Dios ha confiado la Misión de ayudar a los hombres para que puedan llegar a la plenitud de la vida cristiana” (C.795).

Realiza por tanto su acción educativa teniendo como fundamento los valores del Evangelio, comprometiéndose con las Orientaciones de la Iglesia Universal y local.

Los Hijos de Santa María Inmaculada cuentan con una experiencia educativa, de más de cincuenta años, en América Latina. A través de sus colegios educan y forman niños, adolescentes y jóvenes. La relación Familia – Colegio, Colegio – Parroquia es el núcleo relevante y significativo de su Misión Evangelizadora.

Se potencian y activan las siguientes líneas formativas en el sistema escolar que expresan un estilo de vida que los caracteriza y distingue, inspirados en la vida y en la obra de su Fundador:

a.- Formación integral de la persona.

Educación orientada hacia el estudiante en su totalidad, buscando llegar a todas las dimensiones del Educando. Capacidades intelectuales o cognitivas, psicológicas o afectivas y habilidades físicas o motoras. Cada niño posee un conjunto de potencialidades que los colegios debe desarrollar a través de todo el diseño curricular formal y no formal.

b.- Centralidad en Jesús.

Educar para el seguimiento de Jesús, implica conocerlo, querer imitarlo, tomarlo a Él como modelo de nuestra propia vida. Los Colegios están llamados a desarrollar los Programas de Religión, a brindar encuentros con Cristo, a favorecer un clima educativo creyente.

c.- Espiritualidad Mariana

La dimensión mariana es intrínseca al proceso de educación integral. María como modelo de la persona humana, nos enseña y nos ayuda a realizarnos como personas. La vida de María es un manual de ciencia en la educación. Nosotros debemos inclinar sobre ella la mirada para que su ciencia revele al alma la vocación de educar y de educarnos. El espíritu de familia, que nos distingue debe tener su fuente en Ella, principalmente unida a la Trinidad, como hija del Padre, madre de Jesús y Esposa del Espíritu Santo; Madre y Esposa de la familia de Nazareth.

d.- Llamado a la Santidad

Educar hacia la santidad es mostrar que la santidad es posible para todos en nuestra vida cotidiana, es un camino de progreso espiritual, somos criaturas de Dios, amadas y sostenidas por Él. Los Colegios definen e invitan a encarnar el perfil del alumno Frassinettiano como un camino para experimentar el llamado de Dios a la Santidad en la vida cotidiana del educando.

e.- Amor a la Eucaristía

Educar el amor a la Eucaristía implica formación sacramental de los estudiantes, preparación para el encuentro vivo con el Señor. Los Colegios deben favorecer un clima eucarístico, con experiencias celebrativas que llevan al estudiante a un profundo encuentro con Jesús sacramentado.

f.- Espíritu de Familia

Educar en espíritu de familia, implica actitudes y comportamientos personales como son el respeto mutuo, la sinceridad, sensibilidad para sentir, percibir las necesidades del otro, aceptación de los demás, el salir de sí mismo.

g.- Desarrollo Vocacional – Proyecto de Vida

Educar para que nuestros estudiantes descubran su vocación o Proyecto de Vida Personal – Profesional, ayudándolos a reconocer la realidad que los rodea, desarrollar una visión de futuro analizando desafíos que les permita construir un proyecto que dé sentido a sus vidas, promoviendo la responsabilidad de incluir no sólo su propio bienestar, sino que además el de los demás y de la sociedad, dando testimonio del Evangelio.